Llevaban treinta años cobrándose tu vida. Ahora te dan recibo
Sátira. Esto no ha pasado. Aquí lo explicamos.
No nos engañemos: esto no es una ley nueva. Esto es una ley vieja que por fin se ha atrevido a escribirse.
Llevamos treinta años pagando el alquiler con años de vida. Treinta años. Los pagábamos en turnos dobles, los pagábamos en cenas que no ocurrieron, los pagábamos en hijos que no se tuvieron y en padres a los que se visitó tres veces al año porque el AVE costaba lo que costaba. Lo único que ha cambiado esta semana es que ahora hay una casilla en un formulario.
Y compañeros, cuidado: cuando el capital pone una casilla es porque ya lleva décadas cobrando por debajo de la mesa.
Catorce meses en Madrid, veintidós en Cuenca
Lean el tipo de cambio oficial. Léanlo despacio, que ahí está todo.
Un año de vida vale catorce meses de alquiler en Madrid y veintidós en Cuenca. Es decir: tu vida vale menos cuanto más cerca estés del trabajo. El Estado acaba de poner por escrito que la existencia de un repartidor de Vallecas cotiza un 36 % por debajo de la de un funcionario de provincias, y lo ha hecho en un boletín oficial, con número de página, y no ha dimitido nadie.
Casualmente.
Los mismos que llevan quince años explicándonos que el precio del alquiler lo fija «la oferta y la demanda» han tardado cuarenta minutos en fijar por decreto cuánto vale un año de un ser humano. Cuarenta minutos. Para lo suyo nunca hay problemas técnicos.
Ya hay quien está calculando
La patronal del sector ha salido a decir que la medida «aporta certidumbre». Certidumbre. Que es la palabra que usan cuando ya han hecho el cálculo y les sale bien.
Y saben ustedes lo peor, señores. Lo peor no es que lo hayan aprobado. Lo peor es que el lunes habrá cola. Habrá cola de gente joven con la carpeta bajo el brazo haciendo números para ver cuántos años les sobran, y esa cola la van a fotografiar, y la foto va a salir en todas partes con un titular sobre la responsabilidad individual.
PORQUE ES LO QUE HACEN.
Hacen que elijas. Y luego te culpan por haber elegido.
Lo que hay que preguntar el lunes
No preguntemos si es justo. Eso ya lo saben. Preguntemos una sola cosa, y preguntémosla en cada portal, en cada barra y en cada grupo de vecinos: si un año de vida sirve para pagar el alquiler, ¿cuántos años lleva ya cobrados el que te lo alquila?
Que hagan ellos el cálculo. Por una vez.
Nos han puesto precio. Falta que sepan lo que cuesta cobrárnoslo.