Yo años no doy. Hombre, según cuántos

Sátira. Esto no ha pasado. Aquí lo explicamos.

Yo lo que digo es que esto no puede ser, hombre. Que yo no digo que no esté bien pensado. Pero no puede ser.

A ver, que si uno quiere pagar con lo que sea, pues que pague, que cada uno con su dinero y con su vida hace lo que le da la gana, faltaría más. Lo que pasa es que no. Que no se puede.

Que es lo que yo digo

Toda la vida de dios se ha pagado el alquiler con dinero. Toda la vida. Y ahora vienen estos y se inventan lo de los años.

Aunque bueno, mi primo el de Albacete, que trabajó veintiséis años en la fábrica, esos años tampoco se los pagó nadie. O sea que años ya se daban. Lo que pasa es que antes no venía en el boletín.

Que igual es mejor que venga, no lo sé.

No, sí que lo sé: es peor.

Lo de Cuenca

Y luego lo de que en Cuenca te dan veintidós meses y en Madrid catorce. Eso está fatal.

Aunque, hombre, en Cuenca tampoco es que haya mucho que hacer, con lo cual el año igual te cunde menos y por eso vale más. Que tiene su lógica.

No tiene ninguna lógica. Es un robo.

Pero yo, si estuviera en Cuenca, lo miraría.

Lo que pasa aquí

Lo que pasa es que los políticos son todos iguales. Todos. Y el que viene detrás, peor.

Este de ahora igual no es el peor, ojo. Que al menos ha hecho algo. Los otros no hicieron nada.

Pero es que hacer esto es peor que no hacer nada.

En fin.

Yo años no doy, eso lo tengo clarísimo. Ahora, si me dan los veintidós y me quitan la hipoteca, pues oye, uno o dos se hablan.

Y ya está, no hay más.

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