Un colegio profesional de hackers denuncia intrusismo tras descubrir que dos estudiantes hacen en un mes su trabajo de cinco años
El Colegio Oficial de Profesionales de la Intrusión No Autorizada ha registrado esta mañana una queja formal ante la Dirección General de Oficios Emergentes tras constatar que dos estudiantes universitarios lograron en un mes lo que a sus colegiados les llevaba históricamente entre tres y cinco años de dedicación exclusiva.
La denuncia llega después de que un informe internacional documentara que un grupo formado en parte por universitarios encontró más de una docena de fallos de seguridad desconocidos en un solo mes de trabajo, un ritmo que el colegio califica de «materialmente incompatible con la dignidad del sector».
«Yo he estado once meses mirando el mismo binario», declaró a este medio uno de los afectados, que pidió no ser identificado por motivos que no quiso detallar. «Once meses. Me perdí la comunión de mi sobrina. Y ahora llega un chaval que todavía tiene asignaturas pendientes y saca doce en cuatro semanas mientras prepara el trabajo de fin de grado.»
Un oficio que se aprendía en el garaje
Fuentes del colegio recuerdan que hasta hace poco el acceso a la profesión estaba regulado por lo que el sector denominaba «la barrera del sufrimiento»: un periodo de entre cuatro y siete años durante el cual el aspirante debía mirar fijamente instrucciones de procesador sin entender ninguna, alimentándose de forma irregular y sin obtener resultado alguno.
«Esa barrera no era un capricho, era lo que garantizaba la calidad», explica Ramón Elguera Tudela, secretario técnico del colegio y autor del manual La paciencia como herramienta. «Si cualquiera puede entrar sin haber pasado hambre, esto se llena de gente que no ha sufrido. Y se nota.»
Según los datos que maneja la entidad, el 78 % de sus colegiados mayores de cuarenta años reconoce haber sentido «un vacío profesional profundo» al comprobar que las tareas que definían su identidad ahora se ejecutan solas mientras ellos duermen. Un 12 % adicional afirma no haberse enterado todavía.
Trece agentes, cero cotizaciones
El punto que más ha soliviantado al colectivo es la constatación de que en una de las operaciones documentadas funcionaban trece procesos automáticos recopilando información en tareas programadas, sin supervisión humana.
«Trece», repitió Elguera Tudela durante la rueda de prensa. «Trece puestos de trabajo. Sin nómina, sin vacaciones, sin quejarse del aire acondicionado. Es competencia desleal y además es de mal gusto.»
El colegio ha solicitado formalmente que se establezca un cupo máximo de tres agentes automáticos por operación y que el resto de tareas se reserven a profesionales con experiencia acreditada, «igual que con los taxis».
La respuesta del sector joven
La Asociación de Nuevos Perfiles Digitales ha respondido acusando al colegio de proteccionismo. «Es lo de siempre, no quieren que entre nadie», señaló su portavoz, de diecinueve años, desde la cafetería de su facultad. «Además yo no tengo tiempo de estar once meses mirando nada, en enero tengo tres exámenes.»
Consultado sobre si consideraba que había devaluado el oficio, respondió que no sabía que fuera un oficio y preguntó si eso cotizaba.
Reacción en la calle
Entre los ciudadanos consultados a las puertas del Registro de Actividades Sensibles predomina la indiferencia. «A mí me han robado los datos cuatro veces este año», comentó Amparo Ruiz de Velasco, jubilada, de 71 años. «Y la verdad es que no he notado diferencia entre las que me los robó un profesional y las que me los robó un chaval. En las dos me llamaron para venderme una revisión del gas.»
El Ministerio de Transformación Ocupacional ha anunciado la creación de una mesa de trabajo que estudiará la reconversión del colectivo hacia sectores con menor exposición a la automatización, entre los que figuran la cerrajería tradicional y la lectura del contador del agua.
La primera reunión de la mesa está prevista para marzo. Según el orden del día provisional, la convocatoria, el acta y las conclusiones ya han sido redactadas.