Un banco ofrece financiar a treinta años la octava parte de una casa que se disfruta seis semanas al año
El neobanco Índigo ha presentado esta semana Índigo Fracción, una hipoteca a treinta años destinada a financiar la compra de una octava parte de una vivienda vacacional que el titular podrá disfrutar seis semanas al año. La entidad calcula que el cliente terminará de pagarla habiendo pisado la casa un total de once meses.
«Es una operación pensada para el ahorrador que quiere entrar en el mercado de la segunda residencia sin asumir el desembolso completo», explicó Beatriz Alcolea, directora de Producto Patrimonial de la entidad, durante la presentación. «Antes tenías que comprarte una casa entera para no ir nunca. Ahora puedes no ir a una octava parte».
Seis semanas, y las eligen ellos
El producto se comercializa junto a una gestora especializada que se encarga del mantenimiento, la limpieza, los suministros y, sobre todo, del reparto del calendario entre los ocho copropietarios, ninguno de los cuales se conoce entre sí y todos los cuales han solicitado la primera quincena de agosto.
La gestora ha explicado que el sistema de asignación es «rotatorio, transparente y basado en criterios objetivos», y que en el peor de los casos a un copropietario le pueden tocar las seis semanas del año en las que la casa está en obras.

Fuentes del sector recuerdan que el modelo no debe confundirse con la multipropiedad de los años ochenta, en la que uno compraba unas semanas en un apartamento de la costa y no volvía a saber nada. En este caso uno compra unas semanas en una villa de la costa y recibe además un boletín trimestral con fotografías de la villa durante las semanas que no le corresponden.
El siguiente paso ya está en estudio
Índigo trabaja además en una segunda línea de producto para clientes a los que la octava parte les siga pareciendo elevada. El departamento de innovación estudia la posibilidad de fraccionar la fracción, de modo que dos ahorradores puedan compartir un octavo y disfrutar de tres semanas cada uno, siempre que se pongan de acuerdo previamente en cuál de los dos duerme en el dormitorio principal.
«El límite técnico lo marca el registro», admitió Alcolea. «Por debajo del día y medio anual, la escritura empieza a ser más larga que la estancia».
Según un estudio del Observatorio de la Vivienda Aspiracional, el 71 % de los compradores de participaciones vacacionales declara sentirse «propietario»; un 64 % declara sentirse «propietario del pasillo»; y un 12 % afirma no haber localizado todavía la casa en el mapa, aunque asegura que el interiorismo es magnífico.
Reacciones
Consultado a las puertas de una sucursal, Fernando Requena, de 38 años, valoró positivamente la iniciativa. «Mi padre siempre me dice que tenía que haberme comprado el piso en el noventa y cuatro, cuando estaban tirados. Pues mira, ahora me compro un octavo de casa en Menorca y ya tengo algo que decirle a mi hijo dentro de treinta años».
Requena precisó que le han asignado la segunda semana de noviembre y la última de febrero, y que aprovechará para descansar.
La entidad ha confirmado que, transcurridos los treinta años de hipoteca, el titular podrá vender su participación en el mercado secundario, un mercado que la propia entidad ha reconocido que consiste, a día de hoy, en preguntar a los otros siete.