El único manifestante disfrazado de puerro de Edimburgo pide que conste que él avisó de que no iba a ir nadie
El único asistente a la concentración convocada el pasado 24 de agosto ante las oficinas de Rockstar North, en Edimburgo, ha solicitado que quede constancia de que él ya había advertido por escrito de que no iba a acudir nadie más.
La convocatoria, lanzada por la cuenta anónima que lleva desde el 18 de agosto publicando material del videojuego Grand Theft Auto VI, pedía la presencia de al menos diez personas disfrazadas de puerro y provistas de discos de videojuegos, como demostración de apoyo popular a la causa de las ediciones físicas. Se presentó una.
«Lo dije en el canal el jueves. Dije: esto sale mal, aquí en agosto no viene nadie», ha declarado el asistente, que ha pedido no ser identificado más allá de su disfraz. «Me contestaron con tres emoticonos de fuego. Eso, en un movimiento social, no es un plan de movilización.»
Sin transporte, sin agua y sin relevo
Fuentes próximas a la concentración señalan que la organización no habilitó autobuses, ni punto de encuentro, ni turnos de relevo, pese a tratarse de una jornada con previsión de llovizna intermitente.
«Es el problema estructural del activismo hortícola: mucha épica y cero logística», explica Rosalía Quembo, coordinadora del Observatorio de Movilizaciones Temáticas, una entidad que desde 2019 analiza el rendimiento de las convocatorias con requisito de vestuario. Según sus datos, las protestas que exigen disfraz registran una asistencia media un 84 % inferior a las que solo piden pancarta.
«El disfraz es un filtro brutal», añade Quembo. «Tú pides camiseta blanca y te vienen mil. Pides puerro y te viene el que ya tenía el puerro.»
El coste del compromiso
El asistente ha detallado que la elaboración del traje le llevó dos tardes y que utilizó fieltro verde, una funda de saco de dormir y ocho metros de cinta adhesiva. También ha lamentado que la organización no especificara la variedad.
«No pusieron si puerro común o puerro salvaje. Yo fui de común, porque es lo que se entiende desde lejos, pero llegué con la duda», ha señalado. «Y si vas solo, la duda pesa.»
Preguntado por si repetiría, el asistente ha respondido que sí, pero con condiciones. «La próxima que la hagan en mayo, que se sale del metro y ya estás a gusto. Y con una hora que no sea las once, que es cuando la gente está trabajando. Todos los que apoyan esto tienen trabajo. Ese es justo el problema: son gente con trabajo.»
Un sector en revisión
La Federación Ibérica de Concentraciones Simbólicas ha aprovechado el episodio para reclamar un protocolo común. Su portavoz, Anselmo Pardiñas, considera que el sector arrastra un «optimismo de convocatoria» difícil de sostener.
«Cuando tú convocas diez personas disfrazadas de hortaliza, en realidad estás convocando a cuarenta, porque asumes una caída del setenta y cinco por ciento», explica Pardiñas. «Si convocas diez, vas a por uno. Y ese uno, encima, va a ser siempre el mismo.»
Según el registro interno de la federación, el pasado ejercicio se celebraron en Europa diecinueve concentraciones con requisito de vestuario vegetal. En catorce de ellas participó exactamente una persona. En dos, ninguna. Y en las tres restantes, la asistencia se disparó por encima de lo previsto por coincidir con una feria medieval en la misma plaza.