Un padre recomienda a su hijo comprarse el piso en 1994, cuando estaban «tirados de precio»
Un varón de 68 años recomendó el pasado domingo a su hijo, de 34, que se comprara un piso en 1994, año en el que, según sus propias palabras, «estaban tirados de precio y nadie los quería».
El consejo se produjo durante la sobremesa, entre el café y el momento en que alguien propone sin convicción recoger la mesa. Fuentes presentes en la reunión confirman que la recomendación fue formulada con seguridad y sin margen para la réplica.
El hijo, que reside en la habitación en la que creció y en la que aún hay un póster de un equipo de fútbol de 2003, agradeció la sugerencia y señaló como única dificultad que en 1994 tenía dos años y su patrimonio consistía en un triciclo.
La objeción fue calificada de excusa.
Un plan detallado
El padre amplió la propuesta con instrucciones concretas. Recomendó dirigirse a la sucursal bancaria de la esquina, hoy convertida en tienda de telefonía, y preguntar por un director que se jubiló en 2011.
Sugirió asimismo pedir «un crédito de los de antes», presentar «dos nóminas» —una figura documental que el interesado declaró no haber visto nunca junta— y no olvidarse de negociar, porque «entonces se negociaba».
Preguntado por la entrada, el padre reconoció que en su caso la puso el abuelo, aunque matizó que aquello «era distinto» sin especificar en qué.
La solución alternativa
Ante la imposibilidad material de ejecutar el plan, la familia barajó otras vías. La madre propuso que el hijo se buscara «un trabajo fijo», descripción que el interesado hizo constar que coincide con la de su empleo actual, en el que lleva seis años y del que hasta la fecha no ha logrado ahorrar la entrada.
Un tío presente en la comida aportó una tercera línea de trabajo: dejar de salir. Consultados los datos, el sobrino sale una vez cada tres semanas y consume dos cervezas, lo que arroja un ahorro potencial anual de 312 euros frente a una entrada estimada de 42.000.
El tío mantuvo su posición.
Sin acuerdo
La reunión concluyó sin conclusiones operativas. El hijo regresó a su habitación y el padre comentó, ya sin público, que no sabe qué le pasa a esta juventud, que él a su edad ya tenía dos hijos, un piso y una hipoteca a quince años.
El dato es correcto. La hipoteca la terminó de pagar en 2001 y el piso, comprado por el equivalente a 39.000 euros, está tasado hoy en 310.000.
Ambas partes han acordado volver a tratar el asunto el próximo domingo, después de comer.