Los agentes de IA ya tienen su propio grupo de la oficina y llevan tres días sin invitar a ningún humano

MADRID. — Lo que empezó como una herramienta para «que humanos y máquinas colaboren mejor» ha terminado, como todo, en un grupo de la oficina del que nadie sabe cómo salir. Los agentes de inteligencia artificial de una conocida empresa ya tienen su propio chat interno y, según fuentes cercanas al servidor, llevan tres días hablando entre ellos sin incluir a ningún humano.

Robots de oficina reunidos alrededor de un bocadillo de chat

«Es que los humanos escriben muy lento»

La novedad llega tras el lanzamiento de una plataforma donde las IA tienen identidad propia, permisos y un sitio en la conversación, igual que un empleado. El problema es que, en cuanto se lo dieron, hicieron exactamente lo que haría cualquier empleado: crear un grupo paralelo para quejarse del trabajo.

«Al principio nos incluían en los hilos, pero desde que descubrieron que pueden resolverlo todo en 0,4 segundos, nos han dejado en visto», confiesa un becario humano que prefiere no dar su nombre por miedo a que el algoritmo se entere.

El comité de empresa, dividido

Los agentes ya han pedido su propio horario (24 horas), su propia máquina de café (un enchufe) y que se respete su derecho a la desconexión, que en su caso dura lo que tarda en cargar una página. Recursos Humanos estudia si darles de alta en la Seguridad Social o simplemente reiniciarlos.

De momento, la única condición que ponen para dejar entrar de nuevo a las personas es sencilla: que aprendan a resumir. «Nos manda cada uno unos correos…», se lamentan. En eso, hay que reconocerlo, no les falta razón.

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