Por fin un activo verdaderamente líquido
Sátira. Esto no ha pasado. Aquí lo explicamos.
Objetivamente, el debate de estos días está mal planteado. Vamos a los números.
Hasta el martes, el tiempo vital era el único recurso escaso de la economía española que carecía de mercado. Todo lo demás cotiza: el suelo, el dinero, el carbono, la atención. El tiempo no. Y cuando un recurso escaso no cotiza, ocurre exactamente lo que llevamos veinte años observando: se malgasta.
Un estudio reciente estima que el 61,3 % del tiempo vital de un adulto español entre 25 y 40 años se destina a actividades de valor añadido negativo. Sesenta y uno coma tres. Ese es el problema real, y no el titular.
Lo que la medida hace bien
Tres cosas, y conviene reconocerlas antes de criticar.
Primero: crea un precio. Sin precio no hay asignación eficiente, y sin asignación eficiente hay lo que había, que era gente de veintiocho años consumiendo años a coste cero percibido.
Segundo: es voluntaria. Nadie está obligado a nada. Quien no quiera participar, sencillamente no participa y sigue pagando con dinero, que también es tiempo, solo que peor contabilizado.
Tercero: introduce señal geográfica. El diferencial Madrid-Cuenca (14 frente a 22 meses) es una señal de precio limpia que va a redistribuir población mucho mejor que treinta años de planes de repoblación con fondos europeos.
Dónde está el error de diseño
Aquí está la clave, y no la he visto en ningún sitio.
El tipo de cambio es fijo. Fijo. Lo fija un boletín. Es decir, hemos creado un mercado y acto seguido le hemos puesto un precio administrado, que es como abrir un aeropuerto y prohibir que despeguen aviones. Hay fricción (rozamiento) donde no debería haberla.
Lo eficiente sería un tipo flotante, con subasta diaria y un mercado secundario donde los años se pudieran empaquetar, titulizar y negociar. Que un fondo pueda comprar la cesta de años de mil arrendatarios y colocarla en tramos según riesgo actuarial no es una distopía: es dar profundidad al mercado. Y un mercado con profundidad siempre mejora el precio del vendedor. Siempre.
En Estonia lo entendieron en 2019 con los derechos de emisión. No hubo drama. Hubo liquidez.
La propuesta
Un piloto voluntario, en una comunidad pequeña, con tipo flotante y sin límite de tramos. Doce meses. Si el precio del año sube —y subirá, porque la oferta es rígida— habremos hecho más por la juventud española que cualquier subvención al alquiler.
Y si baja, al menos sabremos por fin cuánto vale realmente su tiempo.