Esta columna la escribí en 2021 y no he tenido que cambiar ni una coma

Sátira. Esto no ha pasado. Aquí lo explicamos.

Que nadie se lleve a engaño: lo dije entonces y lo repito ahora, con las mismas palabras, porque las mismas palabras siguen valiendo. Uno guarda las columnas por si acaso, y este país se encarga de que el «por si acaso» llegue puntual.

Miren la fecha del archivo si no me creen. Lo único que he cambiado es el año del encabezado, y les confieso que la primera vez se me olvidó cambiarlo y no lo notó nadie. Nadie. ¿Y saben por qué no lo notó nadie?

Porque el guion está escrito

Primero ocurre. Después el Gobierno dice que está en contacto permanente. Luego alguien pide el Ejército. Al tercer día aparece un ministro diciendo que la situación está controlada desde un despacho a seiscientos kilómetros. Y al cuarto, silencio, hasta la siguiente.

Yo esto ya lo he vivido. Lo he vivido tantas veces que podría escribir el comunicado del Gobierno antes que el Gobierno, y les aseguro que se lo dejaría mejor redactado.

Aquí el problema no es una frontera. El problema es un país que gestiona sus fronteras según con quién se haya enfadado esta semana, y que llama política exterior a eso. Con todos mis respetos para los que la dirigen: no saben lo que hacen, y lo peor es que tampoco lo disimulan.

Y ahora vendrán a decirme que exagero

Se dirá que exagero. Se dice siempre. Se dijo en 2021, se dijo antes y se dirá mañana.

Pero fíjense en un detalle que a mí me parece revelador: esta semana ha tenido que ser un gobierno extranjero el que opinara sobre lo nuestro para que aquí nos diéramos por enterados. Que unos señores a ocho mil kilómetros nos expliquen nuestra propia frontera y que aquí lo tomemos como argumento, según convenga, es exactamente la altura a la que hemos puesto el listón. ¿De verdad no les da vergüenza?

A mí sí. Y no soy yo el que cobra por esto.

Lo que va a pasar ahora

Se lo adelanto para que lo comprueben.

Habrá comparecencia. Habrá una comisión. Habrá una foto en la valla con chaleco reflectante. Y dentro de dos años, cuando vuelva a ocurrir, yo volveré a publicar esta misma columna y ustedes volverán a leerla como si fuera nueva.

Guárdenla. Nos ahorramos los dos el trabajo.

Yo ya la tenía escrita. Esa es la noticia.

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