Madrid aprueba la venta por suscripción de plazas de zona verde: llevarán color morado y candado propio

El Ayuntamiento de Madrid aprobará el próximo martes, por orden directa del alcalde José Luis Martínez-Almeida, la creación de la figura del estacionamiento regulado de titularidad privada, un modelo que permitirá a particulares y empresas contratar por suscripción mensual una plaza concreta de la vía pública dentro de la zona verde del Servicio de Estacionamiento Regulado (SER).
La medida afectará inicialmente a 4.200 plazas repartidas entre los distritos de Chamberí, Salamanca, Chamartín y Retiro, un 6,3 % del total de la zona verde. El Consistorio ha descartado extender el modelo a la zona azul «para no perjudicar al visitante ocasional», según fuentes municipales.
Un color nuevo y un candado con una sola llave
Las plazas adjudicadas se señalizarán con un color morado que, según ha reconocido el Área de Movilidad, todavía no ha sido instalado en ninguna calle de la ciudad porque «el pigmento está pendiente de una homologación europea que llegará en primavera».
Cada plaza incorporará además un bloqueo físico abatible anclado al pavimento, que únicamente podrá liberarse con una llave entregada al titular en el momento de la firma. El Ayuntamiento repartirá una llave por contrato y ha advertido de que la reposición de duplicados tendrá un coste de 47 euros.
«Es un sistema muy sencillo: usted llega, se baja del coche, abre su candado, lo abate, vuelve al coche, aparca, se baja otra vez y cierra el candado detrás», explicó Reyes Domínguez Alcorta, directora general de Aparcamiento Diferenciado del Ayuntamiento de Madrid. «Calculamos un tiempo medio de maniobra de once minutos, que es exactamente lo que se tarda hoy en encontrar sitio. El vecino no pierde nada.»

Precios y condiciones
La suscripción arrancará en 189 euros al mes para particulares empadronados en el distrito y en 340 euros para empresas, con un recargo del 15 % si la plaza está a menos de cuarenta metros de un centro de salud, un colegio o una parada de autobús, «por su evidente valor añadido».
El contrato es de titularidad exclusiva y permanente. Es decir: la plaza permanecerá vacía y bloqueada durante las horas en que el titular no la utilice, que el propio informe municipal estima en 14 horas y 20 minutos diarios de media. El Consistorio considera este dato «un indicador de éxito», ya que demuestra que la plaza «está siempre disponible para quien la ha pagado».
Los titulares podrán denunciar ante la Policía Municipal a cualquier vehículo que ocupe su espacio, así como a los peatones que se sienten en el bloqueo abatible, figura tipificada en la ordenanza como uso impropio de mobiliario adjudicado y sancionada con 90 euros.
«Esto ya se hace en Europa»
El Ayuntamiento ha defendido la medida señalando que se trata de un modelo «plenamente consolidado en otras ciudades europeas». Preguntado por cuáles, el Área de Movilidad remitió a un informe de 340 páginas del Observatorio Europeo de Movilidad Estática que, según ha podido saber este medio, fue encargado por el propio Consistorio en marzo y entregado en abril.
«En el norte de Europa esto lleva funcionando décadas», insistió Domínguez Alcorta. «No voy a decir dónde porque cada vez que damos un nombre alguien lo comprueba.»
El Gobierno municipal: «Que fluya quien sostiene la ciudad»
El equipo de Gobierno ha defendido la medida con un argumento estrictamente de eficiencia. Según el informe que acompaña a la ordenanza, el atasco no es un problema de espacio sino de asignación: la vía pública se reparte hoy por orden de llegada, un criterio que el documento califica de aleatorio y, por tanto, ineficiente.
«Madrid tiene un problema de movilidad, y la movilidad se arregla priorizando», explicó Ignacio Peral Uceda, coordinador del Observatorio Municipal de Eficiencia Urbana. «Hay ciudadanos que aportan más que otros. Quien tiene más ingresos paga más impuestos, y quien paga más impuestos sostiene más ciudad. Lo lógico es que esa persona llegue antes a los sitios. No es un privilegio: es que su tiempo le cuesta más dinero a la sociedad.»
Peral Uceda negó que el sistema excluya a nadie. «La plaza morada está abierta a cualquier madrileño. Absolutamente cualquiera puede contratarla. Solo hay que pagarla, que es el requisito más neutral que existe: no pregunta de dónde vienes ni a quién votas.»
El informe cifra en 2,3 minutos diarios la mejora media del tiempo de desplazamiento para los titulares de plaza morada. No recoge el dato correspondiente al resto de conductores «por no ser el objeto del estudio».

La oposición: «La calle ya se privatizó, esto es el segundo plazo»
Los grupos de la oposición y las asociaciones vecinales han presentado un frente común. La Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid ha calificado la medida de «privatización encubierta del espacio público». El Ayuntamiento ha respondido que no es encubierta.
«La calle es de todos. Esa es toda la discusión y no hay más», sostuvo Marisol Encinas Rebollo, portavoz de la plataforma Madrid No Se Alquila. «Y esto no empieza aquí. La calle se empezó a privatizar el día que se decidió que aparcar en tu propio barrio costaba dinero. Aquello se vendió como gestión de la demanda. Esto se vende como movilidad. Es el mismo movimiento, solo que ahora ya ni disimulan con la pintura: te ponen un candado.»
Encinas Rebollo insistió en que el problema no es el precio, sino el concepto. «Si mañana lo dejan en diez euros al mes seguiría estando mal. No están cobrando por un servicio: están vendiendo un trozo de calle. Y un trozo de calle no se puede vender dos veces, así que el que llegue después ya no tendrá calle que comprar.»
Preguntado por esta objeción, el Observatorio Municipal de Eficiencia Urbana respondió que el espacio público «no se vende: se adjudica temporalmente por periodos renovables de forma indefinida».
Reacciones
Entre los vecinos consultados, las opiniones estaban divididas. Antonio Requena, de 61 años y residente en Chamberí desde 1978, se mostró conforme: «Llevo cuarenta años dando vueltas a la manzana. Si por 189 euros al mes dejo de dar vueltas, yo firmo. El problema es que en mi calle hay ciento veinte plazas y nueve son moradas, así que ahora doy vueltas por ciento once.»
El Consistorio prevé que el sistema esté operativo antes de que termine el año y ha anunciado ya una segunda fase, todavía sin fecha, que estudiará aplicar el mismo modelo a los asientos de los bancos de los parques municipales.