La AEMET dejará de nombrar las olas de calor y pasará a numerarlas «porque ya no dan los nombres»
La Agencia Estatal de Meteorología comunicó este lunes que abandona el sistema de denominación de olas de calor y lo sustituye por una numeración correlativa, después de que el comité encargado de elegir los nombres agotara a mediados de julio el listado previsto para toda la década. A partir del próximo episodio, los avisos se identificarán con un número de tres cifras y una letra de control.
«Empezamos con dioses solares, seguimos con vientos locales, después con personajes de la mitología ibérica y en junio ya estábamos tirando de apellidos de compañeros del departamento», explicó Ramiro Vendrell, jefe del Área de Episodios Persistentes. «Cuando registramos la ola Encarnita, que era la suegra de un técnico de la delegación de Guadalajara, entendimos que el sistema había llegado a su límite natural.»
Fuentes del organismo precisan que el problema no era la falta de imaginación, sino de ritmo. El protocolo original preveía entre dos y tres olas por verano, con un margen de seguridad de una cuarta en años excepcionales. Los últimos veranos han obligado a activar avisos por calor de forma prácticamente ininterrumpida entre junio y septiembre, con récords de temperatura batidos en varias comunidades y series históricas que se reescriben cada pocos años.
Agosto pasa a considerarse un único episodio continuo
La segunda medida del paquete es la más discutida dentro de la propia agencia. A efectos administrativos, el mes de agosto dejará de dividirse en olas independientes y pasará a tratarse como «un episodio térmico continuo de duración mensual», sin fecha de inicio ni de finalización diferenciadas.
«Delimitar dónde acaba una ola y empieza la siguiente exigía identificar un periodo intermedio de normalidad térmica. Llevamos tres campañas sin poder localizar ese periodo con la metodología vigente», señala el informe técnico que acompaña a la resolución.
La medida tiene consecuencias prácticas. Los partes de agosto no incluirán la expresión «finaliza la ola de calor», retirada del glosario oficial por «pérdida de aplicabilidad», y los boletines diarios se sustituirán por un comunicado semanal de continuidad en el que únicamente se actualizará el número de provincias afectadas.
Los avisos naranjas se retiran por falta de sorpresa
El tercer punto afecta al código de colores. La agencia elimina el aviso naranja de la escala estival tras un estudio interno sobre su rendimiento comunicativo, encargado al Observatorio Nacional de Umbrales Térmicos.
«El aviso naranja cumplía una función de anticipación: informaba al ciudadano de una situación que aún no estaba viviendo», resume la doctora Nuria Belmonte, coordinadora del estudio. «Hoy, cuando el ciudadano recibe la alerta, ya lleva cuatro horas sudando. Comunicativamente hemos pasado de advertir a confirmar, y para confirmar no hace falta un color intermedio.»
La escala de verano queda por tanto reducida a tres niveles:
- Verde, reservado para los días en que la temperatura máxima no supere el umbral estacional, categoría que el propio informe describe como «de mantenimiento».
- Amarillo, que absorbe el rango antes cubierto por el naranja y se activa por defecto del 20 de junio al 15 de septiembre.
- Rojo, que se mantiene sin cambios «por motivos de compatibilidad con los sistemas de las comunidades autónomas».
Preguntado por si la desaparición del naranja podría relajar la percepción del riesgo, Vendrell fue tajante: «El riesgo no lo comunica el color, lo comunica el termómetro del coche. Nosotros llevábamos años compitiendo con ese termómetro y lo llevábamos perdiendo.»
Reacciones desiguales en la calle
La noticia se recibió con relativa indiferencia en las zonas más afectadas. En Córdoba, Loli Ramírez, portera de una finca del barrio de San Basilio, dijo desconocer que las olas tuvieran nombre. «A mí me llega el aviso al móvil, lo quito y bajo la persiana. Si ahora se llama 114-B, pues 114-B.»
Más crítico se mostró el sector de la hostelería de terrazas, que había integrado los nombres en su calendario comercial. «Nosotros teníamos la ola Céfiro y hacíamos la promoción del granizado de Céfiro. Con un número no se puede hacer nada, no hay cartel posible», lamentó el portavoz de una asociación de hosteleros de Sevilla, que pedirá a la agencia mantener al menos un nombre por temporada «con fines divulgativos».
Desde la Federación de Municipios de Interior, en cambio, se valora positivamente el cambio. Su responsable de emergencias considera que la numeración «facilita el archivo» y elimina las llamadas de vecinos que preguntaban por qué la ola llevaba el nombre de una santa que no era la patrona del pueblo.
Un anexo con las previsiones de invierno
La resolución incluye un anexo dedicado a la campaña fría, donde la agencia confirma que el sistema de nombres se mantiene sin cambios para las borrascas de gran impacto, al no haberse detectado problemas de disponibilidad en ese listado.
El documento añade que los diecisiete nombres ya aprobados y no utilizados para el verano se conservan en el registro y podrán reasignarse en campañas posteriores, siempre que la comisión lo autorice por escrito. Encarnita, según figura en la última página, queda reservada para el próximo temporal de nieve.