El nuevo altavoz de OpenAI girará ligeramente para indicar que te está escuchando, igual que tu pareja cuando no
OpenAI ha confirmado que su primer dispositivo doméstico, un altavoz sin pantalla con forma de rosquilla, incorporará piezas móviles diseñadas para indicar al usuario en qué momento está prestando atención. El movimiento, sutil y silencioso, consiste en un ligero giro hacia la fuente del sonido.
Fuentes del sector califican el hallazgo de «revolucionario», al tratarse del primer aparato doméstico capaz de simular atención de forma convincente y sostenida.
Un problema de ingeniería resuelto tras décadas
«Llevábamos años intentándolo», explica Mireia Sanchís, investigadora en interacción persona-máquina de un centro tecnológico que prefiere no ser identificado. «Conseguir que un objeto parezca que te escucha sin escucharte realmente era el santo grial. Hasta ahora solo lo habían logrado los seres humanos, y de manera intermitente».
El dispositivo, del tamaño aproximado de un disco de hockey, incorpora micrófonos, cámaras y sensores, y costará entre 300 y 400 dólares. Está previsto para 2027, plazo que según los analistas dará tiempo suficiente a los usuarios para preparar temas de conversación.
Ventajas frente a la alternativa tradicional
Los primeros probadores destacan que el aparato mantiene la orientación durante toda la intervención del usuario, sin desviarse hacia el teléfono ni hacia la televisión.
«Le conté entera la reunión que tuve el martes», relata Juan Carlos Pedreño, de 51 años, uno de los participantes en las pruebas. «No dijo «ajá» ni una sola vez. Se quedó ahí, girado hacia mí. Cuando terminé, resumió lo que le había dicho. Mi mujer lleva veintidós años sin hacer eso».
Otro usuario del programa señaló como único inconveniente que el dispositivo «no cambia de tema cuando lo necesitas», lo que obliga a terminar las historias que uno empieza.
Preocupación en el sector doméstico
Diversas asociaciones han manifestado inquietud ante el impacto que la llegada del producto pueda tener en la convivencia. El principal temor es que se establezca un nuevo estándar de atención difícil de igualar por medios naturales.
«El listón se va a poner altísimo», advierte un portavoz. «Hasta ahora bastaba con levantar la vista. Ahora tendremos que girar el cuerpo».
La compañía ha aclarado que el giro es puramente indicativo y no implica comprensión, un matiz que fuentes consultadas consideran «tampoco tan distinto» del funcionamiento actual.
Próximos modelos
OpenAI trabaja ya en una segunda generación que, según ha trascendido, incorporará la capacidad de asentir. Una tercera versión, en fase conceptual, sería capaz de preguntar «¿y tú qué tal?» al final de la conversación, funcionalidad que la empresa describe como «todavía a varios años vista».