El Gobierno crea el Ministerio de Hectáreas Quemadas para poder decir que este año se ha quemado menos que el pasado
El Consejo de Ministros aprobó ayer la creación del Ministerio de Hectáreas Quemadas, un departamento de nueva planta que asumirá las competencias de contabilización, comparación y presentación pública de la superficie forestal afectada por los incendios. El real decreto fija como objetivo del organismo «garantizar que la ciudadanía disponga cada verano de una cifra tranquilizadora antes del 31 de agosto».
La decisión llega tras varios veranos en los que el Gobierno se ha visto obligado a comparar los datos de la campaña en curso con los de 2022, cuando España perdió algo más de 300.000 hectáreas según el sistema europeo de información sobre incendios EFFIS, el peor registro desde que existe la serie. En 2023 la superficie afectada no llegó a un tercio de aquella cifra, lo que permitió a varios responsables autonómicos hablar de «campaña contenida» sin necesidad de más ajustes técnicos.
«El problema es que 2022 no dura para siempre», explicó en la rueda de prensa posterior la titular del departamento, Amalia Requejo. «Llega un momento en que el año de referencia se aleja y las comparaciones dejan de salir. Este ministerio existe para que vuelvan a salir».
Una unidad de medida propia
La principal novedad técnica es la sustitución de la hectárea convencional por la hectárea homologada, una unidad diseñada por la Oficina Nacional de Equivalencia Forestal, adscrita al ministerio. Según la memoria del real decreto, una hectárea solo se considerará homologada si cumple tres condiciones: que hubiera vegetación arbolada en el momento del incendio, que el terreno figure catalogado como monte en el catastro y que el fuego se haya declarado entre las ocho de la mañana y las ocho de la tarde.
El criterio horario ha sido el más discutido. Fuentes del departamento defienden que los incendios nocturnos «se comportan de forma distinta» y que incluirlos en el mismo cómputo que los diurnos «introduce un sesgo estadístico difícil de justificar ante Bruselas».
La conversión entre unidades se hará mediante un coeficiente que la Oficina publicará cada primero de septiembre, una vez conocidos los datos provisionales de la campaña. El secretario de Estado de Cómputo Forestal, Ignacio Bermúdez de la Sota, negó que ese calendario condicione el resultado:
«Se ha dicho que fijamos el coeficiente después de conocer la cifra para que la cifra salga bien. Eso es una simplificación. Lo fijamos después de conocer la cifra porque antes no la conocemos».
El principio de no reincidencia
El decreto incorpora además el llamado principio de no reincidencia, según el cual una superficie que ya ardió en los últimos veinte años no puede volver a computarse como quemada. La justificación técnica es que dicho terreno «figura ya contabilizado en el balance histórico» y que sumarlo de nuevo supondría duplicar el registro.
Aplicado a comarcas como la Sierra de la Culebra, en Zamora, donde los incendios de junio y julio de 2022 arrasaron decenas de miles de hectáreas en apenas seis semanas, el criterio deja fuera del cómputo prácticamente toda la zona hasta 2042.
Preguntada por si eso significa que un monte puede arder tres veces sin que la estadística lo recoja, la ministra Requejo respondió que la pregunta «parte de una premisa equivocada, porque a efectos del registro ese monte ya no está».
La comparación vuelve a 1994
El ministerio ha decidido también actualizar el año de referencia. En lugar de 2022, las comparaciones oficiales se harán a partir de ahora con 1994, el peor ejercicio de la estadística española, con más de 400.000 hectáreas afectadas según las series históricas del Ministerio de Agricultura.
Con ese punto de partida, cualquier campaña de las tres últimas décadas arroja un descenso. La memoria económica del decreto calcula que la medida permitirá titular «se reduce un 78% la superficie quemada» durante al menos los próximos catorce años sin necesidad de intervenir sobre el territorio.
Entre los vecinos de las zonas afectadas la reforma ha tenido una acogida desigual. Julián Berrocal, de 61 años, vecino de Puebla de Sanabria, aseguró no tener claro en qué le cambia la vida: «Yo lo que veo es que el monte de detrás de casa se quemó hace cuatro años y sigue negro. Si ahora resulta que no cuenta, pues muy bien, pero negro sigue».
Desde el sector de la extinción, la Asociación Profesional de Agentes Forestales pidió el lunes que el nuevo departamento «no interfiera» en los partes diarios que elaboran las comunidades autónomas, que seguirán midiendo en hectáreas ordinarias.
Sin medios propios
El Ministerio de Hectáreas Quemadas contará con una plantilla inicial de 214 personas, distribuidas entre la Oficina Nacional de Equivalencia Forestal, la Dirección General de Comparativa Interanual y un gabinete de prensa reforzado durante los meses de julio y agosto.
El departamento no dispondrá de medios de extinción ni está previsto que los adquiera. La lucha contra el fuego seguirá dependiendo de las comunidades autónomas y de la Unidad Militar de Emergencias, tal y como hasta ahora.
Fuentes del ministerio insistieron en que se trata de un organismo estadístico y que confundirlo con uno operativo «sería tanto como pedirle al Instituto Nacional de Estadística que suba la natalidad». La primera nota de prensa del departamento está prevista para el 1 de septiembre y, según el borrador al que ha tenido acceso este medio, empieza con la palabra «afortunadamente».