Un navegador consigue hacerse pasar por humano en todas las webs mientras 4,2 millones de españoles siguen sin superar un CAPTCHA
Un programa informático de código abierto ha logrado superar con un cien por cien de éxito los sistemas de verificación que utilizan las páginas web para comprobar que quien las visita es una persona. En el mismo periodo, según datos del Observatorio Nacional de Interacción Digital, el sesenta y uno por ciento de los usuarios españoles necesitó tres o más intentos para señalar correctamente todas las imágenes que contenían un semáforo.
La herramienta, distribuida gratuitamente, genera en cada visita una identidad técnica distinta, de modo que las páginas la reciben como si fuera un visitante nuevo y perfectamente normal. Los responsables de los sistemas de verificación reconocen que no tienen forma de distinguirla de una persona, y añaden que tampoco tienen forma de distinguir a una persona de otra persona, «pero eso es otro debate».
La brecha se amplía
El fenómeno ha reabierto la discusión sobre la eficacia de los métodos actuales de verificación. «Estamos ante una situación estadísticamente incómoda», explica Ramiro Estébanez, coordinador del Área de Certificación Humana del citado observatorio. «El sistema está identificando correctamente como humano al que no lo es, y como sospechoso al que sí. Técnicamente funciona: simplemente funciona al revés.»
Los datos del organismo señalan que el tiempo medio que un ciudadano español dedica a demostrar que existe asciende ya a veintidós minutos mensuales, lo que supone cuatro horas y media al año. La cifra se eleva hasta las once horas en el caso de los mayores de sesenta años y de quienes utilizan gafas progresivas.
El estudio identifica además tres categorías de imagen que concentran el ochenta por ciento de los fallos: los pasos de peatones que empiezan en un recuadro y terminan en otro, los autobuses que podrían ser camiones, y las motocicletas fotografiadas de frente.
Reacciones del sector
Desde la Asociación Española de Verificación en Línea se ha emitido un comunicado en el que se pide «no alarmar a la población» y se recuerda que los sistemas actuales «siguen siendo plenamente eficaces contra los programas que se identifican voluntariamente como programas».
Preguntados por el número de programas que se identifican voluntariamente como programas, desde la asociación remitieron a un informe interno que cifra la proporción en «los que son buenos».
Varios portales han anunciado que están estudiando reforzar sus verificaciones con preguntas de mayor dificultad. Entre las medidas contempladas figura solicitar al visitante que señale cuáles de las nueve imágenes le producen nostalgia, un criterio que los expertos consideran «difícilmente automatizable y razonablemente devastador».
Una solución sobre la mesa
El sector baraja también la propuesta presentada la semana pasada por un grupo de trabajo europeo, consistente en invertir el procedimiento: que sean las páginas web las que demuestren ante el visitante que no son un programa.
La propuesta ha encontrado resistencia entre los operadores, que alegan dificultades técnicas para acreditar dicho extremo.
Mientras tanto, Encarna Villalobos, de cuarenta y ocho años y vecina de Getafe, lleva desde el martes intentando acceder a su cita previa. «La última vez me pidió que marcara las escaleras», relata. «Había escaleras en cuatro fotos. Marqué cuatro. Me dijo que lo intentara de nuevo.»
Consultada sobre si ha considerado utilizar el programa que supera las verificaciones sin dificultad, Villalobos responde que lo ha valorado, pero que para descargarlo hay que registrarse en la página del proyecto.