España y Marruecos acuerdan repartirse por turnos una montaña submarina que ninguno de los dos puede tocar

Las delegaciones de España y Marruecos han alcanzado un principio de acuerdo para repartirse en años alternos la titularidad del monte submarino Tropic, una elevación del fondo atlántico situada a 970 metros de profundidad y a unos 500 kilómetros de El Hierro, a la que en este momento no llega ninguna tecnología conocida.

El texto, de once páginas, establece que los años pares corresponderán a una de las partes y los impares a la otra, sin que ello suponga por el momento ninguna diferencia observable.

Un reparto sin consecuencias prácticas

Preguntado por el alcance real del acuerdo, un portavoz de la delegación técnica reconoció que el efecto sobre el terreno será limitado.

«Durante los años que nos correspondan no podremos extraer nada, porque no existe la maquinaria», explicó. «Pero tampoco podrán ellos, que es lo importante.»

Fuentes de la otra delegación se expresaron en términos muy parecidos, lo que según ambas partes demuestra el clima de entendimiento alcanzado.

Las cláusulas adicionales

El documento incluye un anexo que regula el uso del nombre. Cada parte podrá referirse a la montaña como propia en discursos, mapas escolares y declaraciones institucionales durante el año que le corresponda, quedando obligada a retirar las referencias el 1 de enero siguiente.

También se contempla la creación de una comisión mixta de seguimiento, que se reunirá dos veces al año para comprobar que la montaña continúa donde estaba.

Reacciones

La Asociación Nacional de Geólogos Marinos valoró el acuerdo como «un avance notable en la gestión de recursos que no se pueden gestionar».

Su presidente añadió que el sector confía en que el entendimiento se extienda a las otras cuarenta y una elevaciones submarinas del entorno, de las que «tampoco se puede sacar nada, y sobre las que por tanto también se podría llegar a un acuerdo».

El reparto entrará en vigor el próximo enero. Correspondiendo el año a los impares, la montaña seguirá en el fondo del mar, sin que se prevean cambios.

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