Cuántas viviendas vacías hay en España: una madrileña pide una de los 3,8 millones y le asignan la más cercana, a 214 kilómetros de su trabajo

Cuántas viviendas vacías hay en España es una pregunta que Lucía Ferrán, administrativa de 31 años, ya no necesita hacerse: desde el martes tiene una carta con la respuesta, un número de expediente y la dirección de la vivienda vacía que le ha correspondido, situada en un municipio soriano de 38 habitantes y a 214 kilómetros de la oficina de la calle Orense donde trabaja de lunes a viernes a las ocho.

Casa de piedra cerrada en un pueblo vacío del interior

Ferrán es la primera beneficiaria de la Oficina Estatal de Reasignación de Vivienda Vacía, el organismo creado para poner en contacto a quienes no encuentran piso en las grandes ciudades con las casas que, según el Censo de 2021 del INE, no consumen electricidad en todo el año. Son 3.837.328. «La cifra estaba ahí, todo el mundo la repetía en las cenas, y nadie se había tomado la molestia de repartirla», explicó Eusebio Lanzas, subdirector de Asignación de la oficina, durante la entrega simbólica de llaves, que se hizo en Madrid porque la llave original no ha aparecido.

Cuántas viviendas vacías hay en España y dónde le toca a cada uno

El sistema funciona por proximidad. El solicitante introduce su código postal y el algoritmo le devuelve la vivienda vacía más cercana disponible. En el caso de Ferrán, el algoritmo tuvo que recorrer cuatro provincias. «En las ciudades de más de 250.000 habitantes hay poco que rascar», reconoció Lanzas mostrando un gráfico. «Allí vive casi uno de cada cuatro españoles y solo está el 10,5 % de las vacías. Los pueblos de menos de 10.000 habitantes, en cambio, tienen el 45 %. El problema es que la gente se empeña en vivir donde vive».

El subdirector recordó que en los municipios de menos de mil habitantes una de cada tres casas está vacía, lo que convierte a la España interior en «la mayor bolsa de vivienda disponible de Europa, a falta de algunos detalles menores como el tejado, el agua corriente o un autobús».

Un piso de dos dormitorios y un vecino

La vivienda asignada a Ferrán tiene dos dormitorios, una cocina de leña y un patio con un nogal que, según el expediente, «da sombra en verano y nueces en octubre». Lleva vacía desde 1987. Su último propietario figura como fallecido y los herederos, tres hermanos residentes en Sabadell, Ginebra y Buenos Aires, todavía no se han puesto de acuerdo sobre si venderla, alquilarla o seguir sin hablar del tema en Navidad.

«Es una vivienda vacía de manual», aseguró Lanzas. «Cumple todos los requisitos estadísticos. Lo que no cumple son los requisitos de habitabilidad, pero esos no salen en el censo».

El pueblo cuenta con un vecino censado durante todo el año, Anselmo, de 82 años, que ha recibido la noticia con una mezcla de ilusión y desconfianza. «Me alegra que venga gente joven. Lo que no sé es dónde va a aparcar la oficina», declaró a este periódico por el teléfono fijo del bar, que abre en agosto.

Cuatro horas y diez minutos de ida

La oficina ha calculado que el desplazamiento diario entre la vivienda y el puesto de trabajo de la beneficiaria es de dos horas y cinco minutos por trayecto si se combinan un coche hasta la carretera nacional, un autobús de línea que pasa los martes y jueves y dos cercanías. Los lunes, miércoles y viernes la oficina recomienda «flexibilidad».

Fuentes del organismo subrayan que el sistema no obliga a nadie y que la beneficiaria puede rechazar la asignación. En ese caso pasa a la siguiente vivienda de la lista, que está en Lugo, y luego a la de Ourense. «Lo que no podemos hacer es inventarnos casas vacías en Chamberí», precisó Lanzas. «La estadística es la que es».

Ferrán, por su parte, ha pedido unos días para pensarlo. Mientras tanto sigue compartiendo un piso de tres habitaciones en Tetuán con otras cuatro personas, una de ellas en el salón, por 640 euros al mes. «Lo de Soria me lo planteo en serio», dice. «Por lo menos allí la habitación del salón es una habitación».

La segunda fase, en estudio

La oficina ya trabaja en una segunda fase del programa, que en lugar de llevar a las personas hasta las viviendas vacías consistiría en llevar las viviendas vacías hasta las personas. Los ingenieros del organismo estudian la viabilidad de desmontar casas de piedra numerando cada sillar y volver a montarlas en solares de Valdebebas, aunque reconocen que el proceso tiene un cuello de botella en las licencias municipales.

«Desmontar una casa en Soria se hace en una semana», explicó Lanzas. «Que te den la licencia para montarla en Madrid, ya es otra cosa. Para eso no hay censo».

Según los cálculos de la propia oficina, a este ritmo de una asignación por semana, las 3.837.328 viviendas vacías de España estarán repartidas en el año 75.821, siempre que ninguna de ellas se caiga antes.

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