‘La niña de Rajoy’ ahora es una adolescente parada que hace botellón y fuma porros

A veces las cosas no salen como a todos nos gustaría. Pasan los años, pasan los días, pasan las horas, pasa tu vida. Cambiamos, crecemos, aprendemos… nos hacemos mayores, estudiamos, nos relacionamos y nos hacemos hombres y mujeres de provecho… o no.

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La niña de Rajoy, aquella nacida para tener una familia, una vivienda y unos padres con trabajo, para recibir una educación tan buena como la mejor, para pasearse por todo el mundo sin complejos, orgullosa de pertenecer a esta nación tan vieja, que sabrá idiomas, que tendrá un título profesional que se cotice en todo el mundo, nacida también para ser un heraldo de la libertad, de la tolerancia y de los derechos humanos, para crecer en libertad y para sentir un gran orgullo por ser española… en realidad es una adolescente parada que hace botellón con sus amigos y fuma porros.

Así ha terminado la niña de Rajoy, sí. Finalmente, nunca pudo tener una vivienda, ya que la suya fue expropiada por los bancos que se enriquecían a la vez con el sudor de su familia. Nunca pudo ver a sus padres con trabajo, porque no lo tuvieron desde antes de nacer ella. Incluso nunca conoció cuando aún tenían subsidio de desempleo. Hablan de cuando aún cobraban el paro como quién habla de historia antigua. Camarero en paro de 56 años y abogada de 52, también sin empleo desde que le alcanza la memoria, ésos son los padres de la niña de Rajoy. Su educación ‘tan buena como la mejor’, quedó en una formación en un instituto sin fondos, con profesores mal pagados y forzados por el sistema a perder la pasión por su trabajo, por la transmisión del conocimiento, y con un programa educativo que, además de que nunca le aseguró unos mínimos, tampoco tuvo medios para costearse. De pequeña, soñaba con tener un título profesional cotizado en todo el mundo. Ahora, pasados los años, tiene un curso no homologado, sin valor real, porque nunca pudo ir a la universidad. Y ni siquiera está firmado por el rey… una pena.

No es un heraldo de libertad, porque no hace más que ser identificada, interrogada, retenida o maltratada por los cuerpos de seguridad del Estado. Tampoco lo es de la tolerancia, ya que en su país se sigue poniendo una valla para que los negros no entren. Y de los derechos humanos… ni siquiera sabe qué es éso, sólo sabe que se vulneraron todos en el último trabajo basura y de corta duración que aceptó… Y el orgullo por ser española tampoco. Sí, se evade con la selección, con el fútbol, con el pan y con el circo, pero orgullosa lo que se dice orgullosa no está… más bien sueña con poner cuanto antes toda la tierra que pueda de por medio, para buscar fuera lo que un señor, su tío, le prometió a través de un plasma.

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Esa niña, hoy no tiene esperanza. Han pasado los años y la posibilidad de convertirse en aquello que el tío Mariano prometió es ya una utopía. ¿Por qué dijo éso? ¿Por qué me deseó una familia con vivienda y trabajo si encarcela a la gente que defiende a los suyos, desahucia a personas a petición de los bancos y toma medidas para facilitar el despido?, piensa cuando el mundo se le viene encima. ¿Qué le queda? Reunirse con sus amigos y amigas, en su misma situación, intentar sacar algo de pasta para el finde, como sea, ya que pese a lo empobrecida que está la vida, la entrada de una discoteca o la copa en un bar siguen siendo bienes al alcance sólo de magnates rusos del caviar. Y hacen botellón, para evadirse de la realidad, y volver a ella en cuanto son multados por hacer algo en su vía pública, por agentes que protegen y sirven a la población con terapia de choque y de la buena. Violencia hacia la población para solventar sus problemas. La niña de Rajoy piensa que es como esos machistas o mujeres que dicen ‘la pegué pero era por su bien’, ‘me pegó pero porque yo me lo merecía’. Ella no entiende qué sentido tiene utilizar la violencia contra las personas con el fin de protegerlas y ayudarlas, pero entiende que algo de lógica debe tener cuando el Gobierno de su tío además hace una ley para proteger los abusos policiales. Ella sólo puede rascarse la cabeza…

Y fuma porros. Porque son más baratos que las copas en los bares, que comer, que ir al cine o que hacer un viaje de fin de semana. Y porque aunque la busque, no encuentra la esperanza. Cuando buscó trabajo y no lo encontró, se formó un poco más, dentro de lo que permite este país a la hora de formarse. Tampoco hubo resultado. Cuando el banco le robó parte de sus ahorros en forma de mantenimiento, comisiones y tasa por tener la tarjeta, cambió a otro que también lo hizo, y entonces fue premiado con millones y millones de euros para ellos. Sí, el mismo banco que se fundió todos los ahorros de su abuelo, que ahora vive en casa y al que mantienen unos padres que apenas pueden sostenerse a sí mismos.

La niña de Rajoy se plantea prostituirse, aunque se pregunta si no lo está haciendo ya… Así es la niña que Rajoy ha hecho nacer en . Y la vida de la niña, hoy en día adolescente, nos parece más que digna. Nadie duda de que ella en un trabajo lo haría bien, de que es buena persona, de que si los profesores y el sistema hubiesen sido buenos, ella habría estudiado como la que más, de que si la policía no multase rutinaria e injustificadamente, ella no tendría ninguna discusión con sus padres, porque no llegarían sanciones absurdas una vez al mes, cargando a la familia de la menor de gastos adicionales que no hacen más que arruinar aún más sus posibilidades de sobrevivir, lo mismo que ocurre cuando salen a manifestarse por sus derechos y son multados, además de brutalmente apaleados.

Y es que la niña de Rajoy quería ser doctora, conductora de camión, futbolista, arquitecta… y puso todas sus ilusiones en ello. Al menos, todas las que le permitió su tío Mariano… Osease, cero. No existe la esperanza. Ahora, ella se pasea con la cabeza bien alta y sin complejos, no por el mundo, porque no tiene dinero para viajar, pero sí allí donde va, porque no se avergüenza de nada de lo que es, ni de dónde ha venido. Y, cuando la gente le pregunta, la culpa la tiene su tío.

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