Es más fácil morir atropellado por un alumno de autoescuela que por ébola

Ante la creciente preocupación por el  en son muchos los expertos que han salido a la luz para recalcar que se trata de un hecho grave a nivel político pero no tan grave a nivel de sanidad.

Es grave a nivel político por las aberraciones que comete el Gobierno de España cuando le presiona el la más poderosa y santa de las instituciones de este país-, por los errores a la hora de aplicar los protocolos de seguridad y la falta de recursos para afrontar un problema biológico potencialmente tan grave.

Las autoescuelas son más peligrosas que el ébola

Desde La Voz Popular queremos hacer un llamamiento a la calma, el ébola es una enfermedad con un alto índice de mortalidad, ronda el 48% en los países en los que se ha dado, en España hasta ahora ha habido un 100% de fallecimientos (el cura ese) y ninguna cura, aunque posiblemente Teresa sea la primera.

Mucho temor con contagiarse de esta enfermedad, pero estadística y probabilísticamente es mucho más fácil que tú, querido lector, mueras durante este mes por cualquiera de las siguientes causas:

  • Accidente de tráfico como ocupante del vehículo.
  • Caída libre en el ascensor de tu casa u oficina.
  • Accidente aéreo.
  • Otra enfermedad como la gripe o cáncer.
  • Electrocutado por un rayo.
  • Atropellado por un alumno de autoescuela (ver “los errores más frecuentes en el examen de conducir“).

Otro dato curioso es que en toda la historia desde que el ébola hizo su primera aparición (allá por 1976, esto con Franco no pasaba…) en España ha muerto más gente por la caída de un meteorito desde el espacio que por ébola.

Te recomendamos que te andes con ojo con los coches de autoescuela más que con el ébola.

¿Morir por ébola? Es más probable que te atropelle un coche de Autoescuela

¿Morir por ébola? Es más probable que te atropelle un coche de Autoescuela

¿Qué sería lo correcto ahora?

Si ahora mismo uno, yo mismo, Leandro, tuviera que ponerme en lugar de Ana Mato, me sentiría una homicida -por imprudencia, por supuesto- y dimitiría inmediatamente de mi cargo con la esperanza de que alguien capacitado para el puesto lo ocupar con diligencia. También rezaría a Dios para que me ayudase -es que soy Ana Mato, soy muy católica-, intentaría refugiarme en algún pueblo castellano poco poblado durante unas semanas, hasta que todos los infectados por ébola de España se curasen o muriesen.

Por otra parte, ningún organismo público debería volver a tener en nómina jamás a Ana Mato, aunque ya sabemos que tiene algún puesto de asesora en algún consejo con 8000 € al mes y 4 horas de trabajo semanales.

Tampoco sería mala idea volver a técnicas medievales de castigo e infectar a la señora ministra con la misma cepa del virus que la pobre Teresa… Pero eso sería malo… ¿no?

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