Compra un coche seminuevo y se encuentra una valiosa joya dentro

¿Alguna vez te has preguntado qué pasa si compras un auto seminuevo y dentro hay algún objeto de valor? ¿A quién pertenecería ese objeto? ¿Al dueño anterior o al dueño que acaba de comprar el auto?

Esto fue lo que le paso a Ángel Mora: Ángel Mora andaba en la búsqueda de un auto de segunda mano para usarlo en su nuevo trabajo, buscaba un utilitario con una buena capacidad de carga, aunque nada excesivo, pues tampoco quería un auto grande.

En la búsqueda del auto, Ángel acabó en un sitio web de compra y venta de autos usados. Algunos ejemplos en México pueden ser el sitio seminuevos.com, soloautos.mx, autoplaza.com.mx y carmudi.com.mx, y después de ver los anuncios que allí se encontraban dentro del segmento de búsqueda que le interesaba.

Tras ver entre más de cien autos que podrían interesarle en el portal de anuncios de coches, y descartar varios miles utilizando los filtros de búsqueda llegó el momento en el que Ángel concertó varias citas con los anunciantes para revisar el estado de los autos en vivo y en directo.

No fue una búsqueda lenta, con ver tres, cuatro o cinco autos ya había visto los suficientes para tomar una decisión, teniendo en cuenta, claro, que en el sitio web ya había hecho una búsqueda entre cientos de autos que le había servido para descartar miles de vehículos que no encajaban en los plantes de Ángel.

Una vez encontró el coche definitivo, Ángel comenzó a usarlo para trabajar con normalidad, se trataba de un auto con asientos reclinables para aumentar la capacidad de carga en momentos concretos, ya que Ángel algunas veces necesitaba transportar personas y otras cargamento de su trabajo, por eso era necesaria esta funcionalidad.

Encontró un coche de unos cien mil pesos (100.000), que equivalen a unos cinco mil euros, como cumplía ampliamente sus necesidades se hizo con él sin mucho pensarlo, puesto que le parecía una buena compra y el sitio web de confianza.

Y así fue, el auto funcionaba sin ningún problema. Y además a Ángel le esperaba una sorpresa muy grata. A las pocas semanas de empezar a hacer uso del auto, descubrió, mientras desmontaba los asientos para introducir un montón de carga en el auto, que había algo que impedía que se cerrase correctamente el asiento y por tanto quedaba inclinado de forma ligera pero extraña, hacia delante. No le dio mayor importancia y siguió trabajando. La auténtica sorpresa llegó cuando rearmó los asientos a su posición original, ya que se decidió a comprobar si había algún daño en los raíles, lo que descubrió fue sorprendente, había un anillo por un valor de casi un millón de pesos… (50.000 €).

Una compra redonda.

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